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Corre caballito de Marijose.-

jueves, 17 de agosto de 2017

Construir instrumentos musicales


Ya sabemos que con las piedras, las pisadas, las palmadas e incluso el plástico podemos crear música con distinto ritmos.

Ahora os voy a contar como Juan y su amigo Enrique construyeron sus instrumentos musicales.


Juan quería hacer un palo de lluvia.

Pidió a mama unas pocas lentejas, arroz o garbanzos y un rollo de papel de cocina o higiénico gastado.

Pintamos el rollo de cocina o lo forramos con papel con dibujos, pegándolo con  un poquito de pegamento.  

Uno de los lados lo cerramos. Dibujamos unos círculos en un cartón (una caja de galletas acabada, por ejemplo) tienen que ser un poco más grandes que la abertura del rollo de cocina. Podemos colocar en el cartón la boca del tubo y dibujarlo y al recortarlo, lo hacemos un poquito más grande. 

Y lo pegamos bien en la boca del rollo, podemos usar también un rollo de cinta aislante ancha. Le damos la vuelta y metemos el arroz o lo que nos hayan dado. También podéis usar unas gomas elásticas, pero recordad, con cuidado.

Hacemos otra tapa más igual que la primera y la pegamos bien para que no se salgan los ingredientes.

 Agítalo a un lado y a otro. ¿Sabes a que se parece el ruido que hace? A lluvia 

Ya tenemos un palo de lluvia


Enrique quiso hacer un tambor.

Preguntó a mamá si podía coger la caja de pastas redonda que tenía encima de la encimera de la cocina, ya estaba vacía, aunque también nos sirve una cuadrada.

Le preguntó a su padre si tenia un plástico y cinta aislante ancha y le ayudó a ponerla alrededor de la caja, sujetándola bien, también podéis usar un goma elástica, pero con mucho cuidado, podéis haceros daño.

Enrique no quería que se viera el dibujo que llevaba la caja. ¿Qué podían hacer?

Mamá les vio muy pensativos y preguntó ¿Cuál es el problema?

Y enseguida mamá se presentó en su habitación con la solución. Un papel de color marrón clarito con el que ella hacia algunas manualidades.

Buscó las pinturas de colores y los lapices. La imaginación de Juan y su amigo Enrique hicieron el resto. 

Ahora faltaba algo para tocarlo.

Era muy sencillo unos lapices nuevos que no tienen punta y no podemos hacernos daño. 

!!Recordad!! Pedir permiso a los mayores para usarlos.

Ya tenemos un tambor.



Y ahora ya podían improvisar una pequeña banda de música.

Ya podemos empezar a tocar nuestros instrumentos. Pero si lo hacemos al mismo sería algo catastrófico, tendremos que aprender a como hacerlo y cuando, siguiendo por ejemplo una canción que suene en la radio o en la televisión.

Y si decidimos entre todos que nombre le ponemos a nuestra pequeña orquesta.

Cuando aprendamos el momento en que cada uno de nosotros debemos tocar nuestro instrumento, podemos añadir una canción e ir tocando al mismo tiempo que cantamos.

En ese momento seriamos capaces de tocar y cantar ¡¡Bien!!

Y si a vosotros os gusta como suena, a divertiros toca. No siempre tiene que ser como digan las normas, para esos sois aún pequeños.

¿Cuantos instrumentos hay? Muchísimos.

Podemos llamar a más amigos y hacer una orquesta más grande. ¿Os apetece?

¡¡Recordad!! Si sois muy pequeños hacerlo con papá, mamá o un hermano, os divertiréis juntos.

Mañana vuelvo y os cuento más.


Marijose.-


miércoles, 16 de agosto de 2017

Aprendamos a hacer música

Hoy pasamos el día en el campo, sobre una verde pradera, nos desnudamos los pies y caminamos sobre el verde ¿Sentís la humedad que el rocío de la noche ha dejado en él?

¿Escucháis el suave caminar sobre el césped?

 Las pelotas ruedan de mano en mano. 

Os reís, algunos tienen cosquillas, se contagian las carcajadas.


Qué hermoso es reírse de cualquier cosa, sin motivo alguno, no dejéis nunca de hacerlo.

Las palomitas las hice en la mañana, ya no crujen, saltaban en el microondas, estar pendientes la próxima vez que las preparéis e intentar dar palmas siguiendo su ritmo, que son sus saltos.

A Quique  le toca inventarse ritmos,  coge piedras, las golpea unas contra otras, a veces fuerte, otras suaves, y ahí ya tenemos algo nuevo.

Juan y Nerea cogen las separaciones que hay entre las lonchas de queso y mortadela, plástico para más señas, las resbalan entre sus deditos, ruedan entre el pulgar y el meñique y ya tenemos un nuevo sonido, Quique se tapa los oídos, no le gusta mucho como suena. 

Descubrimos que hay música en muchos sitios, que es fácil hacerla nosotros mismos.

Chascamos los dedos, me miran extrañados, algunos aún son pequeños, les enseño, chisporrotean sus pupilas, rápido prueban y lo consiguen.

Bailamos sin música, inventamos canciones, saco pañuelos de mi mochila y les animo a seguirme, les tiro los pañuelos, bailamos, se ríen, se alborotan y acabamos rodando sobre la pradera.

Un hermoso  día envuelto con papel de regalo ✨

MÚSICA🎼🎼🎼

Pronto vuelvo y disfrutamos con otra aventura.
Marijose.



martes, 15 de agosto de 2017

Canciones populares

Hola!!!  

Tú mama te ha cantado alguna vez las canciones con las que ella y sus amigos jugaban.

Pues, dile que se siente contigo y recuerde aquellos años cuando ella era chiquita o chiquito como tú.

El patio de mi casa


El patio de mi casa
es particular.
Cuando llueve se moja
como los demás.
Agáchate,
y vuélvete a agachar,
que los agachaditos
no saben bailar.

Hache, i jota, ka
ele, elle, eme, a,
que si tú no me quieres
otro amante me querrá.
Hache, i jota, ka
ele, elle, eme, o,
que si tú no me quieres
otro amante tendré yo.
Chocolate, molinillo
corre corre, que te pillo
A estirar, a estirar
que el demonio va a pasar




Debajo un botón.

Debajo de un botón, ton, ton,
Que encontró Martín, tín, tín,
había un ratón, ton, ton
ay que chiquitín, tin, tin,

Ay que chiquitín, tin, tin,
era aquel ratón, ton, ton,
que encontró Martín, tin, tin,
debajo de un botón, ton, ton.


Tengo una muñeca vestida de Azul

Tengo una muñeca vestida de azul,
con su camisita y su canesú.

La saqué a paseo y se me constipó,
la tengo en la cama con mucho dolor.

Esta mañanita me dijo el doctor,
que le de jarabe con el tenedor.

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho, y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro, y ocho treinta y dos.
Ánimas benditas me arrodillo yo 
Tengo una muñeca vestida de azul,
zapatitos blancos y gorro de tul.

La llevé a paseo y se me constipo,
la tengo en la cama con un gran dolor.

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho, y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro, y ocho treinta y dos.
Estas son las cuentas que he sacado yo.


Te aviso cuando me aprenda más, mi mama me las canta aún.

Marijose.

Los ruidos de nuestra casa


Un día de descanso, sábado o domingo

Tal vez un día que sea fiesta y toda la familia coincidamos

Sentaos en el sofá o en la alfombra, coged una libreta y un bolígrafo, intentad haceros pasar por un ser invisible, vamos, en otras palabras, que nadie se fije en ti.

Observa con calma y apunta.

Mama lee un libro tumbada en el sofá, el roce de sus dedos sobre el papel, el ruido de mama al cambiar de postura cuando su cuerpo se cansa de estar en la misma posición.

El perro igual muerde, ladra que se tumba en su cojín favorito.

Elena tu hermana cuenta por videoconferencia a su mejor amiga que tuvo que marchar a vivir a otra ciudad hace unos meses.

Un reloj en la pared justo encima de ti, al  desplazarse las agujas del reloj  ese ruidillo que hacen las manecillas.

Te duchas y mama te seca el pelo con el secador. Presta atención.

Llaman al timbre, un amigo de Elena llega ¿Qué paso?

Pero recordad, escuchar no oír, hay una gran diferencia,

Enrique está haciendo un trabajo para el  colegio y en ese mismo momento se está imprimiendo.
Es una impresora antigua y parece una metralleta. ¡Aquí! aquí está el enemigo.

Papa y nacho juegan a esos videojuegos, nacho carcajea cuando papa pierde y al revés, papa se pavonea como el pavo real que ayer vimos en el jardín botánico.

Y cuantas cosas más...

Si esperamos a la hora de la comida

Los tenedores en la mesas, las cucharas en la sopa al chocar contra el plato.

Y si somos traviesos y montamos una pequeña melodía, es muy sencilla. 

En dos filas las copas o los vasos de agua y con la cuchara de postre, la más pequeñita, vamos dando despacito, más deprisa luego y así aumentando la velocidad, con cuidado no se rompan.

Todos los ritmos  se juntan con las carcajadas de nuestros comensales, aquellas personas sentadas a nuestra mesa.

¡Ah! Se me olvidaba, todos los sonidos que hemos escuchado puede ser intensos o tenues,  algunos molestos y otros agradables.


Dale a play o pídeselo a alguno de los adultos y descubrirás tal vez algún ruido más.



Mañana vuelvo y me lo cuentas. ¿Vale?

Marijose.






viernes, 21 de abril de 2017

Zascandil la traviesa

Cerré los ojos y sentí la brisa de la mañana que con un susurro despierta a los duendes  que cuidan los libros allá en lo más profundo del bosque, donde nadie puede destruirlos.


En mi imaginación tallada una casita, donde la puerta esta siempre abierta, sin guardián que te diga, que no debes hacer.



En aquel lugar (mirad el dibujo, decidle a mama que os deje hojearlo) las paredes son de libros, el tejado es la cubierta de un enorme libro que gracias a la magia de los duendes, puede mojarse sin que nada de lo que hay en el interior y bajo su protección se estropee.


En su interior hay muchos libros, grandes y pequeños, de pocas y de muchas páginas, algunos con muchos dibujos, otros solo quieren letras. 


¿Sabes lo que tienen todos en común? Magia.


Abres sus tapas y una puerta mágica te transporta allá donde tu quieras, la imaginación vuela y a través de sus páginas y o sus dibujos, vivirás todas las aventuras a las que tu te atrevas.

Sin tiempo, no te preocupes, la anciana que esta en la puerta no te pondrá un sello para que no tardes en devolver el libro, ella es la guardiana, para que nadie pueda hacerles daño.


Los duendes te ayudaran a elegir si estas indeciso, puedes tomarte todo el tiempo del mundo. Los libros es lo que tienen. 



Cuando comienzas a leerlo, se para el tiempo, hasta que terminas y cierras las tapas y entonces vuelves a esa realidad, donde otros son los duendes que te esperan para hacer travesuras mientras duermes.


¿Sabes? Los duendes son muy traviesos, se escapan en la noche, se cuelan en la casita y se ponen a leer a la luz de la vela o del candil ( ¿No sabéis lo que es una vela y un candil? Miradlos ahí esta).


Cuando la guardiana no duerme bien, tiene el día gruñón como los mayores, pero se le pasa rápido, aunque se queda pensando un rato ¿Como sera que la vela cambió de tamaño? ¿Por qué el aceite de candil se gastó tan pronto?


Ayer me cole sin que la guardiana me viera, pues soy un poco mayor aunque mi corazón brinca como si fuera chiquita. Mi nombre es Zascandil y me llaman "Zascandil la traviesa", no se por qué sera, si yo soy muy buena. 

Después de terminar los deberes y estudiar un poco me gusta columpiarme cuando comienza a asomar la noche y bailan las sombras, el gato me mira desde el tejado, quisiera tal vez él columpiarse conmigo. 





Mis amigos dicen que son tonterías, que sabrán ellos, lo divertido que es imaginar que formas tienen y que podrían ser. 

Algunos no quieren venir a mi casa dicen que esta muy lejos de las suyas y junto al bosque, peor para ellos,  no saben como me divierto. 


Lo bien que huele, sobre todo en primavera, cuando de flores de todos los colores y formas se viste el camino.


Me abrazo a los arboles y huelo las flores, me pica la nariz cuando el polen se empeña en hacerme cosquillas y estornudo varias veces mientras se ríen los duendes. 



Buscan algunas abejas dejarme su beso, pero yo las miro y les digo meneando la cabeza "No, no, yo soy vuestra amiga" y por suerte se van, yo creo que aburridas, el día que me piquen entonces si que voy a reírme. 




Cuando llego al arroyo me quito las bambas, las ato las cintas y me las cuelgo del cuello. El agua es escasa pero esta fresca y limpia, los pececillos me hacen cosquilla en los dedos, me carcajeo mientras salen curiosas las ardillas a ver lo que ocurre. Enfadado el mirlo me mira de reojo, le espanto su alimento, las truchas saltan en las cascadas.

¿Os habéis parado alguna vez a escuchar en silencio una cascada? Suenan como vuestras risas, carcajadas que no cesan. 

A mi vera se acerca el gato, le ato a una rama el cascabel, el pobre no puede moverse, araña la tierra, se revuelca en las flores, me bufa, esta muy enfadado, tal vez deba dejarle libre, me cogerá manía y me morderá en cuanto pueda.

El búho dormía en las ramas cercanas, mueve las alas con mucha fuerza, creo esta enfadado, no se bien por qué pero mejor volveré a casa, la noche se acerca y el frío me acecha. 

Que pena, enrede mucho tiempo, el lago me espera, la barca me encanta, mañana sera otro momento, seguro que puedo y me escapo.



No se por qué dicen todos que soy traviesa. Mañana si quieres te espero y hacemos juntos más picias ( Shhh!! en un suave murmullo le dice al oído, picias son travesuras, te espero) 


Tenue la luz acompaña al sueño, un beso en la frente, un libro se cierra y un dulce susurro "Descansa mi cielo".

Marijose.- 




Recuerda siempre pedir a los mayores que te lean un cuento, si ya puedes leerlo tú. Genial!!!!