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Corre caballito de Marijose.-

domingo, 29 de noviembre de 2015

Popurri para Gloria Fuertes


Hace unos días fue el aniversario de la muerte de una gran poeta, en toda su extensión.

Mi gran pequeña poeta: Gloria Fuertes.

Son muchos sus poemas, yo los leo y los releo, imagino que algo se queda de su alegría y su niñez en mi alma, en mis letras, junto con Miguel Hernández, mis preferidos.

Por eso, tal vez, me animé a escribir poemas para mis niños, aunque ya de vez en cuando lo hacía.

Hoy releímos mi niña y yo algunos de los pequeños y de los grandes. 

Los buscamos en Youtube y entonces dijo: "Mama y si montamos un vídeo de un poema suyo, ¿quieres mama?"

Y a mama, que se le cae la baba, cuando la ve, pues que va a decir..... madre mía, con el lío que tengo yo ya.

Espero os guste este pequeño "Popurrí de Gloria Fuertes" para los pequeños.

Marijose y Noelia.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Caballito.- con audio

*Día del niño* 

Un niño, una sonrisa, una lágrima, un corazón desbordado de emociones, caritas llenas de sorpresa, preguntas a millones, sentires dispersos, miedos a raudales, inocencia personificada. Nuestra luz.

Quien no quisiera ser niño.

Seamos niños,  

Ya sabéis, que los días que recuerdan fechas no me gustan, no creo que sea necesario 

decirnos, "respeta a los niños, cuídalos, dales cariño y asegúrate de que se desarrolle bien 

y su educación sea la adecuada", pero es lo que hay. 

*Para vuestros niños*

Corre caballito, vuela
reta al viento a que te ayude
espera, cojo las riendas y nos vamos
galopa, mira como se mueven las ramas
como la tierra intenta agarrarte las pezuñas
el agua quiere juguetona mojarnos
escucha caballito
como suenan las trompetas en el cielo
es el dios del sueño que bosteza
a estas horas caballito, la siesta toca.
Vamos, no pares,
mama vendrá y no quiero dormir
soñar contigo tendré,
volando entre nubes sobre tu lomo
buscando amigos en el mundo.
Escucha, sonrisas, es el dios de la lluvia 
que amenaza si no callan
los niños quieren jugar
no importa la hora del día
sólo reír y correr
saltar y danzar
dale caballito dale
que no quiero ir a dormir.

Letras Marijose.-


Fotografías de la red. 
Música del vídeo de Bach.- Musette en Re Mayor.

lunes, 30 de marzo de 2015

Sonrisas Contagiosas..............


video


Los pies desnudos verde pradera, pelotas rodando de mano en mano
risas contagiosas sentidas, embriagan de nuevo el sentido.
Juegos, historias sin finales escuchan a mi vera mis niñas.

Les enseño a reírse de todo......
encestamos palomitas en la boca, hacemos castillos de queso y pavo.
Gelatinas sabor a fresa bailan en las tazas
hacemos ritmos, mis pies hacen formas, tomamos fotos.

Separaciones entre lonchas de jamón, del rico....resbalan entre sus deditos,
descubren música, ruedan entre pulgar y meñique
y entonces sin más, les cuento que la vida es música,
atentos, boquiabiertos, me miran extrañados
les enseño a chascar los dedos,
cojo dos piedras y las golpeo
chisporrotean sus pupilas, rápido buscan las suyas
hacemos ritmos, despacio, rápido.....
Les enseño adagio, andante, allegro y presto.....

Y de repente, resurgen nuevas carcajadas....
miro al cielo, media luna entre blancas nubes,
Paz y risas, ya no se turban....
Un ángel hace el silencio y le dedico una amplia sonrisa.....

Les hago decir palabras, con rima, sin ella
encadenamos, hacemos música junto a las piedras
mientras las brasas de la fogata nos acompañan.

Me levanto, y les animo a seguirme, bailamos, se ríen, se alborotan
acabamos rodando sobre la pradera, sintiendo las cosquillas.....
esas que producen risas contagiosas.....
Se flotan los ojillos, caritas cansadas
aunque se niegan, dormimos....

Un montón de colchones, suaves sábanas de franela
como las nubes nos envuelven, arrimaditos
abrazados a su peluches sueñan felices.

Un gran corazón con brazos, Don Abrazo, queda libre.
Me acurrucó junto a las brasas, observando el cielo
mi corazón lo agarra con fuerza
mientras la paz de aquellas niñas me embarga
y me pierdo en los recovecos de mis sueños,
tranquilos sin pesadillas......
Tras la tormenta, tranquila…….angelitos llego la calma......
La dicha de poder hacerles sentir felices.


Poema y fotografías de Marijose Luque Fernandez.

sábado, 21 de marzo de 2015

Niños..............Tesoros......son nuestros.............



Buscan tesoros escondidos en la arena,
guardan con celo sus piedras de colores,
disfrutan con el juego y las sonrisas.
El sol del mediodía sobre sus cabellos
derrama luz en sus ojillos de polluelos,
mientras sin saber cómo, de repente
se revuelven, sacan su yo, fuerte y valiente 
arrasan con sus fantasías.
Mueven montañas con sus manitas
afrontan problemas con sonrisas
carcajadas alegres vuelan
el viento las trae y las lleva
caracolas entre sus manos, llevan impresas
ilusiones y sueños de aventuras dispares
déjalos inocentes, deja que disfruten
niñez por todos deseada, anhelada
Miedos, pesadillas sobrellevan
avanzan día a día,
la noche les envuelve y en ángeles les convierte
compañía sincera, enriquecedora
mente abierta, abrazos intensos
corren, vuelan, derrapan y se levantan 
veinte, treinta las veces que necesiten,
se apoyan en nuestras manos,
envuelven nuestras vidas
relatan si más su historia con sonrisas en sus ojos
 como luciérnagas en la noche ven estrellas tras las nubes, 
colores en la negrura, no importa que tal sea,
su sonrisa el alma embarga.



María José Luque Fernández.
Pintura queda en casa....

miércoles, 18 de febrero de 2015

Tormenta en el desierto............ (hoy toca para los que son un poco más mayores, espero os gusten las aventuras)


El rugir del viento azotaba la tienda, sin tregua desde la tarde anterior, la tormenta sé desató y lo cubrió todo. La ciudad no estaba, solo el pico de la pirámide se vislumbraba. Fantasmas.......

Los finos granos de arena se metían por todos los recovecos,  hacían daño.  El viento los lanzaba con fuerza y se incrustaban en la piel. Era tremendamente doloroso. 
Los rayos del sol ni tan siquiera tenían la fuerza necesaria para levantar el día.  Aquello parecía un pueblo fantasma. No se oía ruido alguno,  no se vislumbraba ni tan siquiera una sombra. Nada....

Sus ojos color miel quedaron sumidos en las tinieblas. Sus labios parecían flotar. Sus finos dedos rasgaban el aire intentando sonsacarle, gemidos al viento, música para sus oídos. Aguzó los sentidos. 
Jamás había conseguido arrancar a su piano semejante melodía. Se abstrajo, intentó integrarse, fundirse  con el momento. Quería recordar aquellos lindos acordes, aún a sabiendas de que la tarea que se proponía era poco menos que  imposible,  inalcanzable  meta. Sus ojos cerrados. Arrugas en  su frente.     
                                            
Deseo, eso era, aquellas notas musicales que la misma vida, la naturaleza  desprendía musicalidad. Su amigo siempre lo comentaba. La música está ahí conviviendo a cada momento con nosotros.  Sólo hay que pararse a escucharla. Lo recordó con pena. Él estaba tan lejos de allí, de ella.

Deseó verle.  El sueño la venció, la sedujo, se rindió a pesar del intenso miedo que se palpaba en la soledad del momento.

Despertó bruscamente desorientada, le costó ubicarse nuevamente. Eran ya muchas horas sin  ingerir ningún alimento,  apenas unos sorbos de agua.  La tormenta estaba durando demasiado tiempo.
Algo extraño estaba ocurriendo y no sabía porque,  pero no tenía buenas vibraciones.  Había vivido muchas tormentas de arena,  pero esta era distinta.

Decidió no perder la calma, necesitaría todos sus sentidos en alerta por si acaso. Discurrían las horas despacio, tristemente.

La tienda   ya apenas se bamboleaba. Pero no había prisa esperaría un poco más,  antes de ver en que situación se encontraba. A pesar de ser una persona con un carácter pausado, no podía evitar sentirse intranquila, le temblaban las manos.

Dormitó un rato más aunque en alerta, cuando se animó a ponerse en pie, se mareo.  Fue muy brusca.  Se sentó un poco y cuando sintió calor de nuevo en sus mejillas,  volvió a intentarlo, esta vez más despacio.  Cogió aire con fuerza lo sintió en sus pulmones.  Expiró y con paso firme  se acercó a la entrada de la tienda.

Sin prisas,  pero si con miedo y sobre todo con mucha prudencia, quito los cierres, subió la cremallera y volvió a respirar antes de salir al exterior,  no sabía que podía encontrarse.

Tuvo que frotarse los ojos,  es un sueño,  aún estoy dormida, se decía mentalmente durante segundos que le parecieron interminables. Pero no,  era la realidad del momento.

Se acercó muy despacio con sigilo, como si formarán parte de ese sueño del que no quería  despertar...

Contuvo la respiración ¡Dios! Exclamó. Noe no era nada creyente pero no concebía en ese momento otra palabra para expresar lo que sentía,  lo que creía estar viendo. Casi se le escapó de entre sus labios como un suspiro.

Alzó su mano despacio con cuidado y tocó su piel protectora gruesa, áspera. La rodeó sin dejar de mirarla, intentando asimilar aquella intrusión,  sin llegar a estar totalmente convencida de no encontrarse  sumida en un profundo, extraño sueño.

Aquello se movió  se balanceaba, mejor dicho intentaba desplazarse sin éxito alguno.

¡Córchalas! ¡Dios!  Expresiones por doquier salían de su boca. Patas 4, muy cortas ¿ Que hacia allí en medio de las dunas una enorme tortuga.....?  Pero aquello no era lo único que iba a sorprenderla.

Un crujido, un fuerte olor a mar…  Algo estaba intentando escapar de la duna, justo bajo la tortuga……

¡Un águila calva, la más grande del mundo!. Noe ya ni se inmutó, sus pupilas estaban aún dilatadas, y tardarían un poco, en volver a la normalidad, ¿Qué estaba ocurriendo?

Y de repente cogió altura y desapareció en el horizonte igual que había llegado, a través de la tormenta, buscando su destino……

Y Por supuesto se llevó en sus garras la tortuga….. ¡Pobre! ¿Cuál sería su destino?

Un crujido fuerte la despertó de aquella alucinación, se movió despacio, con desgana y allí estaba……

Eh!!! Muchacha,  ¡Aquí!  Es que estas ciega?  El sol producía una especie de neblina,  pero no era espejismo.

Un tuaregs la llamaba a gritos en aquella inmensidad en la que se encontraba, perdida. Y ahora, ¿Qué querría este habitante del desierto?.

Sintió como sus piernas corrían sin  parar hacía la tienda mientras resonaban en su cabeza los gritos, ¡Muchacha!, Otra vez aquel malestar, sin duda, no era su mejor día.

Le faltaba el aire, sus labios llenos de arena, su piel ardiendo…. Otra vez la tormenta, ¿Cuándo acabaría aquella pesadilla?
  
El viento la azotaba el rostro, le agarraba las piernas impidiendo su avance, no podría escapar nunca, ¿Dónde estaba la tienda?

Ahora, el pánico era total, no sabía que hacer ya, se dejó llevar por aquel tuaregs que le ofrecía la mano…….

Despertó inquieta en una tienda distinta, blanca, amplia, llena de tuaregs, de provisiones. Se sentía instigada, todos los ojos la contemplaban.

La ayudaron a sentarse, ofrecieron agua y le contaron un largo cuento, ¿De qué? De una muchacha perdida largo tiempo en el desierto, tras una  tormenta de arena, insolación, alucinaciones……….......

Texto de María José Luque Fernández.
Fotografía de Internet.